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Nov 21 2017

Re(e)volución mexicana

guero2CAVILANDO ANDO/Alfonso García Sevilla

Han pasado 107 años del levantamiento armado de 1910, cuya herencia más preciada fue la utopía de un país más justo plasmada en una Constitución de vanguardia mundial que nunca fue entendida por los encargados de los destinos de la nación, vamos, lejos de lograr reducir la desigualdad económica y social, esta se ha ensanchado y no se ha logrado hacer que la mayoría de los mexicanos logremos siquiera un ligero nivel de bienestar en los servicios que recibimos llámense salud, educación, agua potable, seguridad, espacios públicos, entre otros.

Uno de los aspectos que ha jugado en contra del pueblo ha sido el modelo educativo posrevolucionario, mismo que durante décadas se encargó de fomentar la deserción escolar y privilegiar lo informativo sobre lo formativo, machetear sucesos y fechas para pasar exámenes y no formar pensamiento crítico a partir del desarrollo de habilidades y capacidades, por ello se explica que siempre hemos padecido en la enseñanza del inglés y las matemáticas, materias que siguen generando que alumnos dejen las aulas.

No es difícil entonces de explicar nuestro promedio de escolaridad de 8 años, equivalente a segundo de secundaria, lo que ha mantenido a un país rico en recursos naturales sumido en la mediocridad.

La ausencia de la inteligencia necesaria para extraer y transformar la materia prima por nacionales ha hecho que seamos exportadores y maquiladores de la misma.

Y el futuro no es halagador. En la actualidad, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) nuestro país ocupa el primer lugar en el abuso sexual, violencia física y homicidios de menores de 14 años, situación que no es nueva y que lamentablemente al estado mexicano le ha valido , incumpliendo sistemáticamente con la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que establece que los Estados deben adoptar medidas para proteger a sus niños y adolescentes contra cualquier abuso o explotación.

Lejos estamos de contar con política públicas que garanticen el acceso de nuestra niñez a una vida libre de violencia y sí a la educación, formación, recreación y todo lo necesario para formar seres humanos responsables y comprometidos con su sociedad.

Al contrario, lo que nos ha dejado las omisiones han sido adultos resentidos, sin compromiso con su entorno y con una formación baja, que incide en repetir en su seno familiar los patrones de violencia que vivieron en su infancia.

Los números son fríos, según la OCDE, en la actualidad son cerca de 5 millones de infantes que son víctimas de la violencia en nuestro país, sin que a la fecha se reconozca como lo que es: un cáncer que frena el desarrollo futuro de nuestro país y más que se actúe en consecuencia…

Lamentablemente al Estado Mexicano NO le importa su niñez ni las familias donde se supone, deberían formarse los ciudadanos responsables.

¿Hasta cuándo? Hasta que la sociedad despierte y se concientice que el México violento e ignorante que vivimos se debe reformar desde los cimientos y el Estado caiga en cuenta que debe ser el individuo el objeto de la atención de las políticas públicas tendientes a mejorar nuestra nación.

Mientras eso no pase a seguir estancados en el tercer mundo y desperdiciando la riqueza de nuestro país. A ver cuando nos llega la revolución de conciencia necesaria para que las cosas cambien de fondo.

Profesor universitario y miembro del claustro de profesores del ITEI

@aagsevilla

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