Cien mil y contando

CAVILANDO ANDO/Alfonso García Sevilla

Más la cifra negra, esa que las autoridades no registran. Rebasamos el escenario catastrófico que planteaba el gobierno federal ¡por mucho!

Y parece que a nadie le importa. No veo a los ciudadanos preocupados y ocupados en cuidarse, no veo a la autoridad redoblando esfuerzos para la gente genere conciencia y evite salir, hacer fiestas o aglomerarse.

Por el contrario, ante las ofertas del “Buen fin” los centros comerciales lucieron abarrotados con los riesgos de contagio que eso implica, ante la displicencia de los compradores.

Pareciera que la canción “La vida no vale nada” del icono del folclore mexicano, José Alfredo Jiménez aplica hoy más que nunca y refleja lo que los mexicanos pensamos y hacemos en esta pandemia.

Por eso los reclamos hacia los gobiernos de los diferentes ámbitos no son radicales ni los hacen sentir con culpa del alto número de decesos por Covid-19, la gente opta por hacer su rutina, salir porque no les gusta el encierro; “la vida sigue y de algo nos tenemos que morir”, es el clamor popular.

No nos extrañe que, ante la falta de conciencia de la gente, la pandemia dure más allá del reciente pronóstico de López Gatell quien refiere que será hasta marzo del año entrante -además de que nomás no le ha atinado a uno solo- y que la cifra de muertos sea de escándalo a nivel mundial.

Los políticos en el país están tranquilos, no les interesa reforzar las medidas, ni las campañas de información, saben que con el cuento de “responsabilidad individual”, desde hace tiempo pusieron una pistola cargada en manos de un infante.

La sociedad mexicana no sabe de eso, de responsabilidades y acepta gustosa, encomendándose a Dios, la virgen y todos los santos, el riesgo de contagio con tal de no aburrirse en casa.

¿Cuándo terminará esta pandemia? Sin duda no pronto, la ausencia de credibilidad de los ciudadanos, generada principalmente por los mensajes contradictorios y los pleitos entre los gobiernos federal y estatales, auguran un escenario aún más catastrófico que el que cualquier funcionario hubiera previsto. En fin, en este país, ¡la vida no vale nada!

Politólogo, profesor universitario y miembro del Claustro académico del Itei

@aagsevilla

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