Desprotegidos

 

ESCAMOCHA/Pepe Díaz Betancourt

 

El endeble equilibrio con el que funcionaba- con enormes deficiencias- el transporte público metropolitano, se vio trastocado mucho más por las medidas de emergencia implementadas por el Gobierno del Estado con motivo de la pandemia.

De inmediato, ya por la tarde del viernes con los aderezos de: fin de semana, puente y quincena, reventaron los traslados calculados en días y horarios normales y se desencadenó un escenario de cercanía entre los usuarios que era lo que se trataba de interrumpir para no propagar el virus, para entonces al tope, focalizando al transporte público como uno de los factores más preocupantes.

Y estas aglomeraciones siguen.

Esta crisis involuntaria nos revela que no estamos en buenas manos en otro más de los temas en el que las autoridades nos quedan a deber, ahí quedan las imágenes de miles de usuarios que salen a las calles a trabajar bajo un escenario de enorme incertidumbre, angustiados y a merced de abusos de todo tipo.

Nos pinta de cuerpo entero la ausencia de planeación, capacidad, insensibilidad y falta de gestión de los responsables de esta función imprescindible.

PILÓN

Lo que viene.

Como se podrán combinan los factores Botonazo (restricciones por COVID), Pandemia y Buen Fin en una ciudad como Guadalajara donde casi cinco millones de personas reciben información contradictoria sobre las condiciones de confinamiento y las medidas sanitarias. Bueno para decirlo claro: ¡Ya estamos hartos!

Pues nada, que realmente dan muchas ganas de “reventarse” y si no hay antros abiertos pues volteamos la casa y les hablamos a los amigos y parientes, al cabo que un alcalde metropolitano ya aceptó que no hay forma de sancionar una pachanga casera a menos que le detone los tímpanos al vecino, pero ya sabe usted que lo que molesta no es el ruido sino que: ¡No inviten!

Periodista, docente y coordinador de diplomados en periodismo en la Universidad de Guadalajara y el ITESO

@pepediazjose

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