Historias fantásticas de horror, la crítica de lo real que somos

 

Marisol Luna Chávez, investigadora de la UABJO, comparte saberes de creación literaria a estudiantes de Escritura Creativa del CUCSH

Una joven masturbándose violentamente con un crucifijo, mientras que de su cuerpo poseído por el demonio emanan chorros de sangre, es quizá una de las imágenes más impactantes de las historias de horror contemporáneas.

Esta emblemática escena de la película El exorcista (1973) “es una de las más perfectas y crudas de la historia de nuestro cristianismo, de nuestro catolicismo”.

“Ese tipo de representaciones de bajón pasional y placer está en confrontación con el código de valores de la sociedad y todo lo que tiene que ver con nuestra forma cultural de representar el mundo”, declaró la doctora Marisol Luna Chávez.

“El exorcista es un punto de inflexión que nos hace percibir que una serie de códigos están mal –agregó–. Siempre que hay una obra así que se convierte en icónica porque critica una serie de valores”.

“No hay obra fantástica si no hay un análisis de cómo están los valores caducos de nuestra sociedad (para después criticarlos)”, dijo.

La también investigadora del Instituto de Investigación en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) este viernes charló con estudiantes de la licenciatura en Escritura Creativa, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Durante esta conferencia magistral, titulada “La obra literaria fantástica: la construcción de lo no dicho», realizada en la Sala Shanghái de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola (BPEJ), Luna Chávez mostró los recursos literarios para crear este tipo de historias y se refirió al significado de personajes populares de horror.

Como por ejemplo Drácula, que puede representar la virilidad pero también a los proxenetas que reclutan mujeres para explotarlas sexualmente, con ayuda de sus vampiresas. Pero también el Hombre Lobo, que durante el día es un sujeto notable y por la noche se vuelve salvaje y violento.

“Los monstruos son engendros que producen fascinación porque representan cosas importantes en nuestra concepción. El monstruo representa tendencias perversas y homicidas que aspiran a gozar, a liberarlas, de una vida propia; todos tenemos un poco de esa criatura que llevamos en nuestros múltiples imaginarios”, reflexionó la investigadora.

“La obra fantástica es fascinante porque es nuestro espejo y revela cosas perturbadoras. Lo bonito de lo fantástico es que se te actualiza siempre, porque la maldad va a seguir existiendo”, recalcó.

La también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI),recordó que este tipo de obras muestran “una parte oscura de nuestro ser y de la sociedad que no se puede decir en voz alta, o sí, pero con riesgo de ser juzgado”.

Añadió que la obra fantástica de horror muestra cómo el monstruo y la víctima cambian papeles y muestran un sentido de reivindicación, pero siempre con la misma verosimilitud con la que se construye una obra realista.

“El más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido, pero también puede ser sensual y atractivo”, subrayó.

Recomendó a los futuros escritores que conozcan la oscuridad, empezando por la que habita en uno mismo, pues sólo así pueden encauzar las historias fantásticas.

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