La deuda pública ¿bien aplicada?

PUNTO CRÍTICO/Gabriel Torres Espinoza

La reforma al Presupuesto de Egresos del Estado de Jalisco 2020, aprobada por el Congreso del Estado el 22 de mayo, contempló modificaciones al gasto público por un monto de tres mil 520 millones de pesos.

Estos cambios tendrían como destino la partida presupuestal 4418, denominada “Ayuda para erogaciones imprevistas (Pandemia Covid-19)”.

De acuerdo al portal web oficial del Gobierno del Estado de Jalisco, Transparencia Focalizada Covid-19, a la fecha ya han sido asignados tres mil 491 millones 087 mil 001 pesos para la atención de la pandemia (¿?), de los tres mil 520 millones de pesos reasignados para ello.

decir, ya se encuentra comprometido el 99.17% del monto reasignado en el Presupuesto de Egresos 2020 para la gestión de la pandemia.

Únicamente quedan por ejercer 28 millones 912 mil 999 pesos (nada) para la atención del coronavirus en Jalisco, justo cuando la curva epidemiológica se encuentra en su ‘pico’ más alto.

No se trata de una apreciación subjetiva. El propio Gobierno del Estado, a través de su comunicación institucional en redes sociales, reconoce que “viene lo peor”.

El director general de la OMS, señala que la pandemia “no está ni cerca de terminar”. La Universidad Johns Hopkins advierte que la fecha estimada de ‘pico’ en México será en agosto.

Un grupo de científicos tanto del CIDRAP, de la Universidad de Minnesota, como de la Escuela de Salud Pública TH Chan, de la Universidad de Harvard, predicen que son tres los escenarios probables en cuanto a la forma gráfica que tendrán las ‘olas’ epidemiológicas del SARS-CoV-2 en el Mundo:

Escenario 1. Una primera ‘ola’ pronunciada que podría colapsar el sistema de salud en algunos países, seguido de ‘olas’ más pequeñas hasta el 2022.

Escenario 2. Advierte una primera ‘ola’ considerable, seguida de una segunda ‘ola’ de mucha mayor magnitud en el otoño-invierno de 2020, y ‘olas’ más pequeñas hasta 2022.

Escenario 3. Advierte un número indeterminado de ‘olas’ y rebrotes epidemiológicos, que son cíclicos y de igual magnitud, hasta 2022. Como quiera que sea, todo lo anterior indica que, en efecto, lo peor está aún por venir.

De forma que, ¿cuántos recursos públicos harán falta para amortiguar el impacto de una pandemia que advierte un largo y sombrío derrotero?

Un gobierno estatal con un alto nivel de endeudamiento –utilizado para financiar proyectos insustanciales–, y con un eventual déficit fiscal, complica aún más el cruento panorama sanitario que se avecina.

Los seis mil 200 millones de pesos del endeudamiento que tendrán como destino el “Plan de Inversión Pública Productiva Integral para la Reactivación Económica del Estado, durante los ejercicios fiscales 2020 y 2021” [nótese que el plan de endeudamiento es únicamente para contener el impacto económico con obras, en su mayoría prescindibles; no para ampliar sustancialmente la infraestructura de Salud], apenas erogará 384 millones 600 mil pesos en “infraestructura para prestación de servicios de atención médica”.

Esto es, ¡apenas el 6.2% del monto del endeudamiento autorizado! Los cinco mil 815 millones 400 mil pesos restantes tendrán un destino que NO corresponde a una desafiante realidad: Enfrentar los desafíos de un enorme problema de salud pública.

El mayor de los últimos 100 años.

Director Gral. de la Operadora SURTyC de la U de G

@Gabriel_TorresE

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