
AP.— El expríncipe Andrés fue arrestado y retenido durante horas por la policía británica el jueves por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público relacionada con sus vínculos con Jeffrey Epstein, una medida extraordinaria en un país en donde las autoridades alguna vez intentaron proteger a la familia real de la vergüenza.
Se trata de la primera vez en casi cuatro siglos que un miembro de alto rango de la realeza británica fue arrestado, lo que deja de manifiesto la magnitud en la erosión de la deferencia hacia la monarquía en los últimos años.
El rey Carlos III, cuya difunta madre tenía el lema “nunca quejarse, nunca explicar”, tomó la inusual medida de dar a conocer un comunicado sobre el arresto de su hermano, ahora conocido como Andrew Mountbatten-Windsor.
“Permítanme ser muy claro: la ley debe seguir su curso”, declaró el monarca. “Mientras este proceso continúe, no sería correcto de mi parte hacer más comentarios sobre este asunto”.
La policía dijo que fue puesto en libertad mientras continúa la investigación, lo que significa que no ha sido acusado ni exonerado.
La difunta reina Isabel II obligó a su segundo hijo a renunciar a sus obligaciones reales y a poner fin a su labor benéfica en 2019 después de que él intentó justificar su relación con Epstein durante una catastrófica entrevista con la BBC.
Pero a medida que aumentaba la preocupación sobre lo que los archivos de Epstein podrían revelar, el rey Carlos III actuó con firmeza para aislar a la familia real de cualquier repercusión.
Desde octubre, Carlos ha despojado a su hermano menor del derecho a ser llamado príncipe, lo obligó a mudarse de la propiedad real que ocupó durante más de 20 años y emitió un comunicado público en apoyo a las mujeres y niñas que fueron víctimas de Epstein.
El palacio señaló la semana pasada que estaba listo para cooperar con la policía en la investigación a Mountbatten-Windsor.
Carlos se vio obligado a tomar medidas después de que la difusión de la correspondencia de Mountbatten-Windsor con Epstein echó por la borda las afirmaciones del expríncipe de que rompió lazos con Epstein después de que el financiero fue condenado en 2008 por solicitar los servicios de una menor para prostitución.
En cambio, los correos electrónicos entre los dos hombres muestran que Epstein se ofreció a organizar una cita entre Mountbatten-Windsor y una joven rusa en 2010, así como al entonces príncipe invitando a Epstein a una cena en el Palacio de Buckingham.
Correspondencia adicional parece mostrar que Mountbatten-Windsor le envió a Epstein informes de una gira de dos semanas por el sudeste asiático que realizó en 2010 como enviado comercial del Reino Unido.
El experto policial Danny Shaw dijo a la BBC que el expríncipe probablemente sería colocado en “una celda en una unidad de custodia” con sólo “una cama y un inodoro”, donde esperará hasta su entrevista con la policía.
“No habrá un trato especial para él”, dijo Shaw.







