
AP.— Miles de turistas, paganos, druidas y personas simplemente esperanzadas con la promesa de la primavera celebraron el amanecer del día más corto del año en el antiguo monumento de Stonehenge el sábado.
Los festejantes vitorearon y tocaron tambores mientras el sol salía a las 8:09 de la mañana sobre las gigantescas piedras erguidas en el solsticio de invierno — el día más corto y la noche más larga en el Hemisferio Norte. Nadie pudo ver el sol a través de las nubes bajas del invierno, pero eso no impidió una ráfaga de tambores, coros y cantos al romper el alba.
El sábado habrá menos de ocho horas de luz diurna en Inglaterra. Pero después de eso, los días se alargan hasta el solsticio de verano en junio.
Los solsticios son las únicas ocasiones en que los visitantes pueden acercarse directamente a las piedras en Stonehenge, y miles de personas están dispuestas a levantarse antes del amanecer para disfrutar del ambiente.
El círculo de piedra, que requirieron a un millar de personas para mover cada uno de sus gigantescos pilares, fue construido hace aproximadamente 5.000 años por una cultura neolítica adoradora del sol. Su propósito completo aún se debate: ¿Era un templo, una calculadora solar, un cementerio, o una combinación de los tres?



