DIVISADERO/Eduardo González
Los ingredientes básicos para la formación de una tormenta son calor en la superficie, aire frío en las alturas, niveles altos de humedad y movimientos ascendentes.
Esto es, para que se formen tormentas lo importante es que el aire suba, al subir se enfría y le vapor de agua se condensa, formando nubes que al aumentar demasiado forman los llamados cumulonimbos, las nubes de tormenta.
Así las cosas, por más complicado que parezca, estas condiciones climáticas son más fáciles de predecir, entender y por lo mismo, realizar acciones para evitar un impacto mayor.
Eso no sucede cuando hablamos de tormentas en el escenario económico-financiero-comercial.
Lo que hoy se está formando en torno a la actividad económica global es una tormenta perfecta.
Sus componentes son de suyo complejos: la pandemia del coronavirus (Covid-19) recorriendo gran parte del vecindario global; Arabia Saudita declarando la guerra de precios del crudo para quebrar a los productores de petróleo shale de Estados Unidos; desplome de los precios del oro negro; caída de las bolsas de valores globales por debajo de niveles que no se veían hace una década; una parálisis de la actividad comercial en varios sectores; los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados decidieron no recortar su producción petrolera; el valor de las divisas internacionales por los suelos; recortes en las previsiones de crecimiento y exportaciones de materias primas; y lo más importante, la profundización de las desigualdades económicas a consecuencia de un capitalismo salvaje que solo mira por sus ganancias al costo que sea necesario.
Sin más, todas estas circunstancias configuran una tormenta perfecta.
Acá en México, el gobierno de la República busca la manera de enfrentar de mejor manera el vendaval. La Comisión de Cambios, integrada por la Secretaría de Hacienda (SHCP) y el Banco de México (B de M), tomó la decisión de ampliar a 30 mil millones de dólares el esquema de coberturas.
Las empresas tendrán acceso a dólares fijando desde ahora su cotización. La SHCP ya había adquirido un seguro para garantizar el precio del barril de petróleo de 49 dólares.
Serán utilizadas las reservas internacionales del Banco de México, que ascienden a 185 mil 571 millones de dólares; el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (Feip), con 158 mil millones, y el de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (Feief), que tiene alrededor de 90 mil millones.
Además, se cuenta con una línea de crédito del Fondo Monetario Internacional por 61 mil millones de dólares. El B de M mantendrá la tasa de interés en 7% anual para que juegue como ancla para que los especuladores no retiren su dinero.
Todo ello no parece que vaya a ser suficiente, el periodo de recuperación económica en nuestro país quizá nos lleve todo 2020, o más.
Tendremos menor crecimiento, menor actividad económica, menor recaudación fiscal, y menores recursos para atender a la población.
Un círculo perverso. Abróchense el cinturón, tendremos un aterrizaje forzoso luego de hartas turbulencias durante nuestro vuelo.



