
La salida deAndrés, ‘Andy’ López Beltrán de la secretaría de Organización morenista, desató una ola de dudas y sospechas sobre el verdadero fondo de su regreso a Tabasco. La decisión se da en un momento de alta tensión interna, por lo que analistas y opositores interpretan su postulación como una carrera para conseguir el fuero y protegerse de las supuestas indagatorias que crecen en Estados Unidos.
Sin embargo, este regreso a Tabasco desnudó una contradicción en su trayectoria, pues anteriormente pretendía quedarse a hacer política en la Ciudad de México, tal como lo hizo su padre, Andrés Manuel López Obrador. Incluso, el hijo del exmandatario llegó a decir públicamente que su familia y él se consideraban chilangos por adopción y convicción, una promesa de arraigo en la capital que terminó por abandonar para competir en su tierra natal.
A diferencia del arrastre popular que la ciudadanía solía demostrar a su padre, la figura de ‘Andy’ genera un profundo rechazo entre la población. Las encuestas más recientes revelaron que el aspirante encabeza las mediciones negativas de las figuras públicas, registrando un alto porcentaje de opiniones que califican su perfil como pésimo y que lo sitúan como uno de los personajes con mayor voto en contra para el futuro.
Dentro de su círculo íntimo es señalado por una supuesta red de negocios millonarios encabezada por su amigo Amílcar Olán, empresario que pasó de vender azulejos en Tabasco a ganar contratos gigantescos con el gobierno apenas inició el sexenio pasado, quedándose con el suministro de balasto para el Tren Maya y contratos en el sector salud.
Ahora con su salida de la cúpula de Morena, López Beltrán decidió refugiarse en el distrito 6 de Tabasco, una región que es la cuna del movimiento y un territorio históricamente fiel a su familia, lo que eliminaría cualquier riesgo y le aseguraría ganar la diputación sin mayor esfuerzo.






