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Feb 08 2019

El conflicto por la desaparición del IJM

PESIMISMO ILUSTRADO/ Jorge Rocha

Sólo dos meses de gobierno pasaron y Enrique Alfaro ya tuvo su primer gran conflicto político con la sociedad civil organizada de Jalisco.

El origen de esta confrontación fue la desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM), ya que, según el gobernador, la recién creada Secretaría de Igualdad Sustantiva es una mejor forma de atender el grave problema de violencia contra las mujeres en la entidad.

La crónica del conflicto tuvo casi de todo, desde mesas de diálogo que resultaron una simulación, descalificaciones con tintes clasistas de parte de una legisladora de Movimiento Ciudadano (MC) hacia una reconocida activista, el típico “albazo” por parte de la fracción de MC que junto con sus aliados adelantaron la votación para evitar protestas de los colectivos de mujeres y luego el decreto express por parte del Gobernador de la decisión, es decir, tuvimos todos los ingredientes para un conflicto político de grandes proporciones.

Más allá de seguir señalando las desafortunadas actuaciones de cada actor político intentando repartir culpas para justificar o descalificar las posiciones que surgieron en este asunto, me parece que lo más importante es escudriñar los saldos negativos de este primer gran tropezón del titular del poder ejecutivo de Jalisco, que, desde mi perspectiva, tendrá repercusiones muy negativas para el futuro.

La primera gran pérdida derivada de este conflicto es la oportunidad de generar una política potente para atajar el gravísimo problema de violencia contra las mujeres que hay en Jalisco, recordemos que desde el sexenio pasado se declaró alerta de género en varios municipios de la entidad; incluso el periódico digital, Sin Embargo, acaba de publicar que el feminicidio aumentó en Jalisco en 70% en su medición de incidencia por cada 100 mil habitantes.

Más que generar la falsa disyuntiva entre mantener el IJM y darle a la Secretaría de Igualdad Sustantiva un mandato en esta línea, lo correcto hubiera sido mantener el IJM, pero no sólo eso, se trataba de fortalecerlo y darle plena autonomía; y por otro lado efectivamente crear una dependencia dentro del Poder Ejecutivo para tal efecto, es decir, para este problema tan grave se necesitaban las dos dependencias con mandatos diferentes, pero con un mismo objetivo, cada una de ellas con competencias diferentes, complementarias y de mutua vigilancia.

Con lo sucedido hace unos días, se desaparece una institución que mal que bien, contaba con redes, información, experiencia, relaciones, diagnósticos y un expertise acumulado a lo largo de muchos años; y la nueva dependencia por la manera en que se crea, nace con detractores, con fuertes críticos y con una debilidad política enorme que pone en cuestión su viabilidad futura.

Es decir, las condiciones institucionales que ahora tenemos para enfrentar este profundo problema, está en un escenario por demás comprometedor.

La segunda gran pérdida luego de este asunto, es constatar lo que ya se veía señalando en la opinión pública, pero que ahora está plenamente confirmado; y es que tenemos un Congreso plegado a los deseos del Poder Ejecutivo.

Hemos dicho en otros momentos la importancia de que exista contrapeso entre los poderes, y luego de este conflicto quedó claro que los legisladores de MC y las mini fracciones del Partido de la Revolución Democrática (PRD), del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde serán el bloque que votará de aquí en adelante todas las iniciativas del Gobernador.

Dicho de otra forma, volveremos a tener un poder legislativo incapaz de ser contrapeso del Poder ejecutivo, ya que como vimos hace unos días, ni toda la oposición junta podrá contener este vendaval, salvo cuando se trate de reformas constitucionales.

Por supuesto que el otro saldo en cuanto al legislativo, es que, por su forma de proceder, demasiado temprano rompió los puentes de diálogo con la sociedad civil organizada, es decir, el poder que por naturaleza debería tener una relación sólida con la sociedad, decidió cerrar sus puertas a los reclamos de las y los ciudadanos y esto por supuesto que es muy preocupante.

El tercer saldo negativo de este conflicto, fue el profundo alejamiento que se generó entre el gobierno de Enrique Alfaro y los colectivos feministas de Jalisco, pero también con otros actores sociopolíticos de la entidad y del país que reprobaron la medida y la forma de actuar del Gobernador.

El partido que en otro momento se autodenominó como el mejor representante de los ciudadanos del estado, tuvo el peor desencuentro con una buena parte de la sociedad civil organizada y se verá con el tiempo que tan fracturados quedaron los puentes entre gobierno estatal y ciudadanos.

Lo más preocupante de esta situación es que es demasiado temprano para tener este tipo de conflictos.

A dos meses de gobierno el gobernador de Jalisco cometió su primer gran error.

Académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del ITESO

@JorgeRochaQ

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