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Nov 01 2017

El loco del Buen Fin

GarciaPimentel

A LAS COSAS POR SU NOMBRE/Francisco García Pimentel

Ya viene el BUEN FIN, y millones se alistan para aprovechar las mega gangas que aparecerán por todos lados.

Si necesitas comprar alguna cosas y aprovechas un buen precio, no hay mayor problema; ¡adelante! Aunque en la mayoría de los casos los descuentos son más nominales que reales, si la necesidad es verdadera, entonces puedes aprovechar las promociones… y pagar de contado. Hace dos años nos compramos un sillón cama a muy buen precio justamente por estas fechas.

El gran peligro del buen fin es este: el consumismo y el crédito. Nuestra sociedad (no solo México, sino casi todo el mundo) está enferma de un mal que se conoce como consumismo. No solo queremos muchas cosas (que en muchos casos es muy válido); sino que las queremos ya, hoy, en este instante. O, como le oí decir a Will Smith, “Comprar cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a personas a quienes no les importamos”

El crédito utilizado responsablemente –en la empresa, en la casa, en algunos proyectos concretos- es útil y, a veces, necesario. Es una herramienta útil, sí… pero peligrosa.

El eslogan de una conocida mueblería en mi ciudad, que resonaba en televisión y radio, decía alegremente “¡el que nada debe, nada tiene!” para invitarnos a comprar salas, refrigeradores y televisiones en sencillos pagos semanales. Esta es la idea que muchas personas consideran sensible y lógica. Muchos piensan que, en verdad, nunca podrán comprar nada que no sea mediante un crédito.

Hemos sido engañados miserablemente.

El crédito al consumo es una grandísima trampa para vendernos cosas al doble, triple o más de su precio verdadero, obligarnos a pagar intereses ridículos y endrogarnos con créditos que tardan años o décadas en pagarse, y se convierten en lastres que arrastran consigo a personas y familias enteras.

Si los bancos gastan millones de pesos y millones de horas en convencerte en adquirir una tarjeta. ¿Por qué será?

La situación empeora cuando nos damos cuenta que, además, las tasas de interés en México son más altas que en otros países. En México no es raro encontrar tarjetas con un CAT (costo anual total) del 30, 40 o 50%. Un CAT del 100% significa que tu crédito se duplica cada año.

Tiendas departamentales llegan a tener CATs del 90% o 105%. ¡Los préstamos prendarios pueden alcanzar un CAT de 300%!

En cualquier caso, hay algunas recomendaciones clave que no debes olvidar.

  1. ¿Quieres comprar? Paga de contado ¡No pidas prestado, no compres a crédito! Te vas a gastar tu aguinaldo antes de que llegue.
  2. No preguntes ¿me alcanza la mensualidad? Sino ¿me alcanza lo que quiero comprar?
  3. Lee bien el contrato antes de firmar cualquier crédito. Hazlo detenidamente y pregunta todo lo que quieras. Estás en tu derecho.
  4. No adquieras créditos más largos que la vida del producto que estás adquiriendo. Se van a volver una carga insoportable. Un crédito de 10 años por una casa puede ser razonable; un crédito de 24 meses por un pantalón es llanamente estúpido.
  5. No les des tarjetas a tus hijos. No las necesitan, y no les estás haciendo ningún favor.
  6. Procura pagar el 100% de tu tarjeta cada mes. De otra forma estás pagando intereses altísimos.
  7. En créditos de auto o hipotecarios, procura siempre dar un enganche lo más alto posible.

O aún más sencillo: atrévete a ser el loco que no “aprovechó” el buen fin.

***

Francisco es autor de “El Reto Millennial” y otros títulos. Cuando habla de créditos no habla de oídas, sino por propia (y dolorosa) experiencia. Síguelo en twitter @franciscogpr

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