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Oct 31 2017

Flor de cempasúchil, el aroma de los muertos

Conocida sobre todo por ser uno de los adornos más populares en las tumbas y ofrendas de Día de Muertos, la “flor de veinte pétalos” (por sus raíces en lengua náhuatl cempoal-xochitl, veinte-flor) sólo florece después de la época de lluvias.

Por esta razón se ha convertido, junto con las calaveritas de azúcar y el pan de muerto, en uno de los íconos de las fiestas de muertos (celebradas en México durante los días 1 y 2 de noviembre).

De color amarillo intenso, el tallo de la cempasúchil puede llegar a medir hasta un metro de altura, mientras que sus botones pueden alcanzar los cinco centímetros de diámetro.

Por ello los mexicas, durante la época prehispánica, la eligieron para tupir con cientos de ejemplares los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos.

Esta hermosa tradición se mantiene hasta nuestros días, cuando podemos admirarla convertida en una de las protagonistas de nuestros Días de Muertos.

Aparte de su función decorativa, la cempasúchitl -conocida en Estados Unidos como Mary Gold-, también ha sido aprovechada para fabricar insecticidas y ciertos medicamentos que nos recuerdan el uso que los antiguos mexicanos también le dieron como parte integral de su medicina tradicional.

Por ejemplo: ha sido una aliada para aplacar los cólicos estomacales, pues es sabido que un té preparado con los botones y tallos de esta flor puede también detener la diarrea, vómito y la indigestión.

Así pues, la flor de cempasúchitl no es sólo un deleite a la vista, sino también uno de los elementos representativos de una tradicional festividad mexicana que cautiva y llama la atención en el mundo entero.

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