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Ago 11 2017

Leonel Sandoval, entre el derecho y el deber

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EL EFECTO AKRASÍA/Rocío Morgan 

¿Recuerda el amable lector, en el primer artículo de esta columna, que definíamos el efecto Akrasía? Establecíamos que es el estado en el cual actuamos en contra de nuestro mejor juicio y  hacemos algo, aún sabiendo que deberíamos hacer otra cosa.

La Akrasía significa pensar que uno “debiera” hacer algo sin hacerlo, aunque signifique algo beneficioso para la colectividad e incluso para uno mismo.

Ahora pasamos a otra definición:

Sátrapa. Nombre común / despectivo / Persona que abusa de su autoridad o poder para conseguir lo que desea.

¿Cómo relacionamos estos dos términos? Fácil. En la persona de magistrado Leonel Sandoval, padre del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval.

¿Por qué los relaciono? Porque le caen como anillo al dedo ambos términos, en la circunstancia en la que sigue enquistado en la magistratura y en el procedimiento con el cual se apoderó de la misma durante otros 10 años (aunque en dos, la Ley le obligue al retiro por edad).

¿Leonel Sandoval tenía derecho a buscar la reelección? No lo sé, la verdad, no interesa ya, porque las formas superan el supuesto derecho que el señor tuviera. Si tenía derecho o no, carece de relevancia, contra el deber moral que tenía.

¿Debía continuar o no? ¿Entrar en un litigio contra uno de los poderes del estado, las fuerzas políticas y de paso meter en aprietos a su propio hijo, el gobernador, agandallándose la magistratura a punta de argucias legales, amparos y tráfico de influencias?

¿No habría sido lo más prudente, lo moralmente conducente, lo más decente, retirarse discretamente de la escena política e irse a vivir de los millones de pesos acumulados en toda una vida de “servicio público”, viviendo del erario con sueldazos que la mayoría de los jaliscienses no verán ni en sueños nunca en su vida?

Porque como diputado federal que fue (2003-2006) ganó más de cien mil pesos mensuales durante tres años; de ahí ya le tenían apartado su lugar como Magistrado, donde hasta la fecha ganan poco más de 180 mil pesos al mes, con aguinaldos de casi 300 mil pesos…

Entonces, amable lector, saque su calculadora y súmele, de menos, tres años de diputado y 10 de magistrado… y todos los demás cargos que haya ocupado antes del 2003.

Al final, el Congreso del Estado perdió el litigio contra este sátrapa, porque uno de sus “compadres”, Roberto Mendoza, director jurídico del Congreso del Estado, no vio necesario interponer ningún recurso, porque “el caso estaba perdido”, según las declaraciones que dio ante un medio de comunicación.

Sin embargo, según la ley, el señor deberá dejar la magistratura dentro de dos años, por haber llegado a la edad límite.

Entonces, ¿Para qué tanto “pancho”? ¡Claro!, el amable lector dio al clavo, porque el señor quiere seguir vigente, quiere seguir mangoneando todo lo que pueda en su partido, de cara al 2018 (a ver a dónde brinca después de que la ley lo obligue a pensionarse como magistrado), quiere seguir siendo la mano que mece la cuna, en el gobierno de su hijo.

Si. Leonel Sandoval es un sátrapa. En toda la extensión de la palabra, a quien venció la Akrasía política. No supo ser generoso, prudente, ni ético para hacer lo mejor para él y para la colectividad, que habría sido desaparecer de puntitas tras bambalinas.

Secretaria Estatal de Comunicación PAN JALISCO

@RoMorganF

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