El lejano 20 de enero

DIVISADERO/Eduardo González Velázquez

Y si la elección hubiera sucedido en un país latinoamericano y el presidente saliente estuviese negando su derrota, ¿Qué estaría diciendo Washington y la OEA? ¿Ya se hubiese armado la invasión de marines estadunidenses? ¿Estaría sobre la mesa la opción del bloqueo comercial y económico? ¿Estarían hablando de un autogolpe de Estado? ¿Las manos meciendo la cuna serían las de Nicolás Maduro y Evo Morales? ¿Los observadores internacionales afirmarían que la democracia latinoamericana es muy endeble?

Como hemos dicho desde hace muchos años, en Estados Unidos no hay golpes de Estado porque no tiene embajada norteamericana. Se han autoprotegido.

Hoy, lo que está en vilo es la transición del poder en la Unión Americana. El presidente, Donald Trump derrotado por el demócrata, Joe Biden se niega a reconocer que perdió e insiste en que hubo fraude electoral.

Aunque ya autorizó a la agencia federal conocida como Administración General de Servicios (GSA), encabezada por Emily Murphy, para que permita a Biden y su equipo acceder a seis millones de dólares de fondos federales para la transición y establezcan comunicaciones con las agencias gubernamentales para recibir información relativa al manejo y situación actual de la pandemia de coronavirus, las estrategias económicas para salir de la crisis, los reportes de inteligencia y seguridad nacional, y todo lo relativo a la política exterior de aquel país.

A pesar de ello, Emily Murphy insistió, como lo hace Trump, en dudar del triunfo demócrata al llamarlo “aparente”. Sea como sea, con los accesos a la información y a los recursos federales Joe Biden comienza su andar rumbo al 20 de enero, pese a que Trump sigue afirmando que no reconocerá su derrota, aunque deje la Oficina Oval.

Esta situación vuelve muy lejano y complejo el cambio de poder el próximo 20 de enero.
Lo complicado de las semanas por venir se enmarca en un contexto de duras críticas y mucha presión hacia el mandatario republicano por parte de los dueños del dinero, legisladores, gobernadores y ex altos funcionarios de su partido. Las voces que le exigen a Trump cambiar su narrativa con respecto a las elecciones son cada vez mayores.

No obstante, en el fondo los miembros del establishment estadunidense no parecen perturbarse demasiado ante los decires trumpianos, esto se deduce por la tranquila normalidad en la que se han manifestado los mercados financieros desde el cierre de la jornada electoral el 3 de noviembre. Lo que indica que, a pesar de los aspavientos del presidente, el cambio de poderes va por el camino trazado.

Así, a casi un mes de la cita electoral, el 20 de enero sigue viéndose lejano. La vereda muy empedrada y contaminada con declaraciones de Donald Trump que amenaza con “seguir dando una buena pelea y vencer”.

 Profesor-investigador del Depto. de Relaciones Internacionales, región occidente. Tec de Monterrey.
@contodoytriques

 

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