Exclusión laboral de género

ESCAMOCHA/ Pepe Díaz Betancourt

Qué puede ser más segregacionista para una mujer que ser tratada salarialmente hasta por un 20 por ciento a la baja, por las mismas tareas por las que se paga a un hombre (en ocasiones hasta menos) o que sea separada de su empleo por estar embarazada, quizás esperar pacientemente a que la empresa le programe semanas completas y no la mantenga en espera y por fin le otorgue unas cuantas horas de trabajo muchas veces en el turno de la noche.

Esta es la condición con las que millones de trabajadoras mexicanas pueden sobrevivir en las grandes ciudades, donde las empresas las contratan “por fuera” sin los más indispensables apoyos laborales, si el outsourcing es deleznable e injusto, en el caso de las mujeres es, además, profundamente discriminatorio.

No hay horas extras, no hay utilidades, no hay vacaciones, no hay seguridad social ni capacitación, guarderías, mucho menos aguinaldo, Infonavit ni soñarlo, ni programa de reconocimiento de género o lactancia, tampoco sindicato, ni a la posada de la fábrica te invitan porque eres “externa”

Así trabajan casi cinco millones de proletarios de los cuales podemos desprender que la mitad son mujeres que laboran bajo esa figura y cada año se añaden a ese esquema esclavista más de 200 mil trabajadores en México.

PILÓN

No solo los reporteros de deportes y comentaristas del ramo de las patadas sufren cuando sus radioescuchas y lectores les preguntan sobre el caso Joao Maleck y no lo pueden explicar.

Ni los más avezados comunicadores de la fuente policiaca comprenden el giro inesperado, cínico y desvergonzado que tiene al futbolista, como dijo su abogado “con un pie y medio fuera de la cárcel”, luego de ser el responsable del asesinato de dos personas.

La señora Martha Álvarez Ugena, mamá de María Fernanda tampoco lo puede entender.

Periodista, docente y coordinador de diplomados en periodismo en la Universidad de Guadalajara y el ITESO

@pepediazjose

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