Voluntarios para la crisis

ESCAMOCHA/Pepe Díaz Betancourt

Quienes han perdido un familiar o un amigo sabrán de qué se trata cuando invocamos a la solidaridad y a la empatía por los afectados por la pandemia, no solo por aquellos directamente contagiados sino los millones que aguardan en condiciones precarias el posible regreso a la normalidad. Todos hemos sido tocados en algún grado por esta tragedia.

Un puñado de especialistas se han sumado al alivio del cansancio que por casi nueve meses ha impactado, como una tormenta inclemente a miles de personas azotados por la ansiedad, los problemas de pareja, del trabajo o la ausencia de él, penurias económicas e innumerables problemáticas típicas de la presión de estos días.

Se trata de los voluntarios que desde hace algunos meses reforzaron las labores del Centro de Intervención en Crisis para atender un incremento inusitado de hasta un 40 por ciento en el número de telefonemas cargados de desesperanza, de angustia, falta de empleo, rechazo, discriminación y hasta de hambre.

Ese dolor no encuentra alivio en las redes, ni se quita con una serie de Netflix o el escape a un antro, es real, me comenta un voluntario: “son cientos de llamadas, todos los días a todas horas y saben del 075, imagínate los que no tienen idea de que pueden hablar con nosotros. ¿Qué estarán haciendo? ¿Cómo están sobrellevando su angustia?”

PILÓN

Pues esperamos que el presupuesto de Zapopan sea suficiente para pagar las horas extras de los 50 inspectores que en los primeros diez días del botonazo revisaron 22 mil 075 establecimientos (así se informó en los principales medios locales).

Como creemos que éstos esforzados y eficientes servidores públicos se habrían tomado 15 minutos por sitio, pues diariamente trabajaron poco más de 11 horas durante esta jornada emergente. ¿Será?

Periodista, docente y coordinador de diplomados en periodismo en la Universidad de Guadalajara y el ITESO

@pepediazjose

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