El virus y los diputados

HACIENDO ADOBES/Miguel Zárate

Parece que el virus pegó de lleno en el Congreso del Estado.

Si la teoría del gobernador de Puebla fuera cierta, confirmaríamos que entre nuestros diputados no hay pobres, sobre todo cuando casi la mitad de ellos han sido contagiados por el mal y ello sin contar, aparte, directivos y funcionarios.

Efectivamente la Legislatura de Jalisco ha entrado en una cuarentena en la que el trabajo se reduce al mínimo, lo que de suyo es mucho decir cuando lo suyo, lo suyo, no es ponerse a hacer leyes.

Ha cundido entre ellos la temida pandemia, pero lo que asombra, en verdad, es que lo poco que realizan no siempre es precisamente de lo mejor ni de lo más atinado.

Lo demostró así el pasado proceso para elección de consejeros de la Judicatura que no dejó a muchos precisamente un buen sabor de boca.

Sin embargo, también la cuarentena provoca ocio que, en el caso de los diputados, se convierte en lanzar alguna iniciativa al viento para mostrar que tienen imaginación, aunque, a decir verdad, a veces sería mejor que no la tuvieran.

En este tiempo de crisis en el que la gran mayoría de ciudadanos sienten lo duro y también lo tupido, particularmente en materia económica, de pronto surge la brillante idea de incrementar, y en qué forma, las multas derivadas de las de por sí bastante polémicas y muchas veces inexplicables “fotoinfracciones”.

Pues a la mente de algunos de ellos les llegó la iniciativa que aumentará las sanciones a los correlones, óigase bien, porque esto no sucede en ningún país del mundo, ¡por cada kilómetro que rebase el máximo permitido!

Naturalmente que todos estamos de acuerdo en que el exceso de velocidad se ha convertido en un grave problema en nuestras calles, como también la desobediencia a semáforos y a casi toda clase de señalamientos viales, pero debe reconocerse que, ante todo, un recurso tecnológico nunca podrá ser igual a la supervisión directa de los oficiales de tránsito.

El problema es que simplemente no hay vigilancia en nuestras calles.

Lamentablemente las impugnaciones legales a esta clase de multas no tienen muchos visos de prosperar ya que la misma Suprema Corte desde hace dos años no quiso declararlas inconstitucionales.

Esto en virtud de que los ministros consideraron que, pese a todo, existe el “recurso” de aclaración ante las autoridades competentes. Y muchos saben lo que esto significa sobre todo en tiempo perdido.

Así que todos aquellos que de pronto se encuentran al momento de hacer un refrendo o que reciben la notificación de la multa por una fotoinfracción hasta meses después de supuestamente haberla cometido, será mejor abandonar la esperanza de librarse de ella.

Ahora, en cambio, gracias a la genialidad de los diputados que ya hasta aprobaron en comisiones la iluminada iniciativa de elevar las multas hasta un piadoso “máximo” de 10,425 pesos, traspasada la tolerancia habitual de diez kilómetros, que ahora sería de solamente cinco kilómetros, hágame usted favor, (hay zonas de alta circulación en la que se marcan, cuando existe banderola, a máximo de 40 o 50 kilómetros por hora donde resulta casi un absurdo), ahora con la genialidad legislativa quedaría en “módicos” incrementos de un “UMA” -más de 86 pesos- por cada kilómetro rebasado.

Y va en serio ya que por mayoría la “comisión” ya la aprobó. Ahora, claro, falta el consenso del pleno que, según dicen, tendrá lugar quizá en septiembre próximo.

El asunto de fondo, además, no es cosa menor, sobre todo para el erario ya que hay que recordar que se levantan aproximadamente un millón de infracciones de este tipo cada año.

La verdad ya no sabemos si los diputados deben trabajar en reuniones virtuales o hacer “home office”, o si esto a fin de cuentas resulta más dañino que provechoso, sobre todo si solamente andan en busca de perjudicar más a los ciudadanos que de corregir los problemas. Diputados, entendemos que les pegó fuerte el virus, pero por favor no por ello se desquiten con los jaliscienses.

Regidor del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara

@MiguelZarateH

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