Prohibido bajar la guardia

HACIENDO ADOBES/Miguel Zárate

Aunque el zar de la lucha contra la pandemia del gobierno federal, Hugo López Gatell, prevé que lo más severo del problema en Jalisco cederá allá por octubre próximo, cuestión que hay que tomar con las reservas del caso dada las fallas espectaculares de sus predicciones, de lo que sí podemos estar ciertos es que habrá problema para rato y, quizá, según las más que alarmantes previsiones de la Organización Mundial de la Salud, nos dure más tiempo de lo imaginado.

Lo que cabe preguntarse es, ante este panorama, ¿estamos haciendo todo lo necesario? ¿no será que en, alguna medida, el gobierno y los ayuntamientos están discretamente cediendo?

Si las autoridades se jactaron de que el estado la iba “librando” era por haberse adelantado a las más que tardías medidas nacionales, ahora a veces parecen ir en sentido opuesto, cuando las presiones sociales y económicas impiden radicalizar los métodos.

Abrir la economía tiene sus riesgos, pero las advertencias de la Universidad de Guadalajara y de muchos especialistas, han coincidido en que volver al confinamiento y evitar males mayores, pudieran ser necesarios.

Si hubo diferencias políticas entre gobierno y el grupo universidad por equis o zeta, parece irrelevante ante el hecho concreto de que ya vamos por los siete mil contagios y los setecientos muertos y, lo peor, un índice de letalidad que ha ido ascendiendo hasta el 10 por ciento, así como se ve aumenta el número de hospitalizados.

La llamada “mesa de salud”, ahora reforzada por la consejería de dos prominentes extitulares de Salud como José Narro y Salomón Chertorivski, debe llevar a la toma de más soluciones de fondo y, sobre todo, ser prioritariamente orientadas a la protección, tanto de la población como del sector de atención médica que en nuestro territorio sigue siendo acosado, maltratado y objeto de increíbles discriminaciones.

Para ello, también, hace falta que prevalezcan criterios de solidaridad comunitaria y, por favor, que se erradiquen, aunque sea de momento, las confrontaciones políticas y las aspiraciones personales ya que no falta quien aprovecha la coyuntura.

En el terreno práctico, la reapertura de negocios, en su breve tiempo, está llevando a muy pocos a la verdadera toma de conciencia.

Es observable que unos días fueron celosos de cuidar las medidas preventivas muy en serio, previo a su “certificación” pero que ya asoma el descuido, el relajamiento y todo ante la clara impotencia de la autoridad para vigilarlo ya que se necesitaría un ejército de inspectores para lograrlo.

Y en el transporte, uno de los medios críticos para el contagio, igual se advierte que se aflojan todas las reglas y que sigue siendo la preeminencia económica la primera importancia para los concesionarios.

Y es aquí donde se extraña tanto un reordenamiento total como el ofrecido, la operación de la nueva línea tres y tantos aspectos más hasta ahora truncos o incompletos. Se observa ya una movilidad en crecimiento, los “tianguis” y centros populares ya abarrotados.

Menos mal que por ahora se considere la reapertura de muchos más centros de aglomeración social.

Para los trabajadores del sector salud, además, ante la continuidad de las agresiones y de su propio cuidado de proteger incluso a los suyos, hace falta retomar la idea de conveniar con la rama hotelera un albergue para ofrecerles un espacio seguro.

Son muchos, en efecto, los temas pendientes, sobre todo si va para largo todavía la pandemia. Bien que se consolide la mesa de salud y que prevalezcan los criterios científicos y sociales por encima de otra clase de intereses.

Y, claro, prohibido bajar la guardia.

Regidor del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara

@MiguelZarateH

1 comentario

    • genaro calderon en 2 julio, 2020 5:34 PM a las 5:34 PM
    • Responder

    cierto prohibido bajar la guarda pero parece que la gente no entiende y veo mas personas no cuidándose en bien de todos y sabemos la falta de cultura y respeto a lo que estamos pasando

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