Gobernar a medias

HACIENDO ADOBES/Miguel Zárate

 

Nadie desconocería que el gobierno en general se encuentra en gran medida ocupado en un tema tan apremiante como la pandemia.

Sin embargo, al paso de estos meses y aunque esta crisis tiene lamentablemente todavía mucho por delante, el caso es que también las autoridades han dejado de lado otras responsabilidades primarias que les corresponden.

Aquí en Jalisco, es de suponerse que se cuenta ya con una estructura capaz de hacer frente y seguimiento a la atención debida al problema de salud, de manera que el descuido de diversas situaciones bastante graves, como la inseguridad, por ejemplo, no parece tener justificación alguna.

Por ello es de preocupar que, pese a contar con niveles y funcionarios involucrados en los demás campos, simplemente se olvide de cumplir con programas de atención que también exigen respuesta de parte del gobernador y de su equipo de mandos.

A manera de muestra, el conflicto suscitado por el asesinato de un ciudadano en las mazmorras de Ixtlahuacán es, ante todo, consecuencia de una actitud criminal de parte de la autoridad o, sencillamente, de un descuido irresponsable.

Pero, mientras se van tomando decisiones en torno al empeoramiento manifiesto de la epidemia en nuestro territorio, el gobierno de la entidad se manifiesta ya abrumado y ocupado, según se ha visto, en otras cuestiones principalmente de carácter político, empeorando relaciones con la federación y distintos sectores locales y haciendo, aunque se diga lo contrario, un poco de futurismo en el que se perfila ya en el horizonte la lucha por la continuidad del poder que se ejerce ahora en municipios y legislatura.

Lo que le queda claro a la población es que sus demandas están aún insatisfechas en muchos órdenes. No viene al caso hacer recuento de nota roja sobre los homicidios dolosos y otros delitos de impacto, ya que por sabido se da que el gobierno no ha sido capaz de frenar esa ola incontenible, mucho menos de hacer preservar el orden en las localidades de todos los confines de la entidad en las que seguramente tienen cancha más que libre los delincuentes.

Apenas llegaron las primeras tormentas y la metrópoli jalisciense vuelve a padecer las acostumbradas inundaciones. ¿Qué se hizo para prevenirlas, para paliarlas siquiera?

Las simples labores de desazolve no constituyen sino una parte muy relativa para resolver el problema que se sufre año con año.

No hay duda de que el tema de transporte público aflora en una historia interminable de los mismos vicios que dejan mal paradas a las autoridades que presumen con frecuencia poner orden en el crucial tema.

Sencillamente la estrategia de movilidad requerida a raíz de la pandemia, un tanto fallida, solamente pone en evidencia lo difícil que es para el gobierno dar soluciones de fondo a las cosas.

Vamos, ni el tema mismo de salud se asume el trabajo completo ya que, en algo que implica de manera muy especial a Jalisco, se combate el coronavirus, pero se descuida por ejemplo el dengue que también trae mal y no pocas muertes, sobre todo en esta época.

Cierto es que la situación es difícil para una evaluación del todo justa aunque, a juzgar por la insatisfacción por la falta de soluciones a problemas ingentes, lo prudente es que se tenga presente que, pese a todo, no se puede gobernar a medias o medio gobernar en unas cosas, olvidando otras que, también, son urgentes e importantes.

Regidor del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara

@MiguelZarateH

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.