Pandemia y comunicación

HACIENDO ADOBES/ Miguel Zárate

Aunque no muchos lo piensan, y menos los que se atreven a decirlo, a la luz de la experiencia vivida ya en otras regiones y países del mundo, México, y naturalmente Jalisco, podrían estar frente a un estrepitoso fracaso en la lucha contra la pandemia.

Por una diversidad de factores entre los que se encuentran las limitaciones sociales y económicas para enfrentar al virus más nocivo en un siglo, los ciudadanos están punto menos que en la indefensión y quizá tengan todavía que sufrir por un buen tiempo los riesgos de salud y las penurias del consecuente impacto económico.

Lo peor, ante esto, es que la autoridad se muestre incapaz y a veces paralizada para orientar, informar y aplicar medidas congruentes, con sentido firme pero humano, a efecto de lograr una respuesta sólida de la comunidad y evitar en lo posible un desastre.

Sin embargo, nuestros gobiernos locales se ven en grandes problemas para comunicarse y el resultado de ello puede ser preocupante.

La postura del gobernador Enrique Alfaro en el sentido de que en adelante todo queda a la responsabilidad personal, ha sido interpretada como una manifiesta rendición en la que no se logró convencer ni concitar la participación colectiva en las acciones.

Las interrogantes surgen en cuanto al por qué no se pensó en una genuina estrategia de comunicación, de enlace real con los gobernados a los que se les ha dicho de todo, inclusive con algunas palabras altisonantes, por no tener conciencia ni obedecer reglas.

Empero, la falla en estos casos es principalmente la deficiencia en materia de información útil, de “conectar” con el ciudadano común y lograr su colaboración en beneficio propio y de todos.

Y si Alfaro no es bueno para esto, quizá el alcalde Ismael del Toro tampoco parece lo mejor en la materia.

Ambos han creído que solamente “sus” redes sociales son capaces de llegar a toda la población.

Las técnicas que sirven en una campaña política no son iguales cuando se trata de abarcar un universo de gente que no tiene acceso a tecnologías, por comunes que ahora sean, sino a los medios tradicionales de prensa, radio y televisión con los que, lamentablemente, no se lleva una vinculación lo positiva y necesaria que hoy se quisiera.

Si hablamos de una estrategia metropolitana la instancia obligada es el IMEPLAN y en estos 3 meses a brillado pero por su ausencia.

En consecuencia, como sucede a nivel nacional, las relaciones gobierno-medios no son lo deseable para llevar mensajes importantes a los habitantes en municipios, ciudades y colonias.

Con todo y sus defectos, es innegable que en el gobierno federal la información fluye diaria y constante.

Un buen ejemplo, al menos para la Guadalajara capital, es el de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien, además de las mañaneras presidenciales y de los informes vespertinos del subsecretario López Gatell, habla de manera particular a los ciudadanos de la metrópoli que gobierna con sus datos, temas y problemas específicos.

Por ello, a manera de propuesta, ¿no es hora, a estas alturas del problema que todavía se cierne peligrosamente, disponga todo el aparato gubernamental de una auténtica estrategia de comunicación en todos los medios disponibles?

La excusa no puede ser la llamada austeridad republicana, cuando se trata de la salud y la vida de la población.

La reactivación de la economía, ante esta nueva y objetiva realidad, exige igualmente ese contacto informativo más estrecho con el gobierno y sus gobernados, ya que pronto vendrán, además, los temas escolares, educativos y muchos otros.

Los gobernantes deben actuar ya porque, ante la pandemia, la comunicación puede ser la diferencia entre la cooperación ciudadana o el rechazo a participar, entre hacer conciencia o provocar la desconfianza o indiferencia y, lo más importante, en este tema puede ser, como se ha visto, la diferencia entre la vida y la muerte.

Regidor del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara

@MiguelZarateH

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