El protagonismo del presidente, pone en riesgo a la población

PERSPECTIVA21/Verónica Juárez Piña

A pesar de que en todos los estados, excepto Zacatecas, prevalece el semáforo rojo, el presidente de la República ya retomó las giras por diversas entidades. Con el país con miles de decesos y contagios, la decisión del Ejecutivo Federal es un grave acto de irresponsabilidad.

Con esta actitud, el presidente promueve que las y los mexicanos rompan con el confinamiento recomendado por las propias autoridades federales de salud y, por ende, fomenta el relajamiento de la población respecto a las medidas de prevención, con lo que se crean las condiciones para que se incremente el número de contagios y fallecimientos por Coronavirus.

El presidente de la República debe ser el primero en poner el ejemplo de acatar las recomendaciones sanitarias de los propios integrantes de su gabinete del sector salud. Ya demasiados problemas provocó al no suspender a tiempo las giras presidenciales al inicio de la pandemia y al llamar a la población a no dejar de salir de sus casas cuando el pico de contagios de COVID-19 estaba en pleno ascenso.

El Ejecutivo Federal reinició las giras a varias ciudades de seis estados de la República, entre ellas a Cancún para dar el banderazo de salida al primer tramo del Tren Maya, y a Villahermosa, para evaluar los trabajos de la refinería Dos Bocas.

Retomar las giras es una decisión errónea del presidente cuando el número de decesos y contagios por COVID-19 se está incrementando en el país.

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Salud, hasta el 31 de mayo se habían registrado 9,930 decesos y se tenían confirmados 90,664 contagios, en tanto que el índice de letalidad en México se encontraba en 10.95%, muy por arriba del promedio mundial de 6.2%. En la última semana se han reportado el mayor número de muertos, alcanzando hasta 501 en 24 horas.

Además que, como por fin ya reconoció el subsecretario Hugo López Gatell, después de advertencias de medios internacionales, especialistas, universidades y organismos nacionales; hay un subregistro en el número de fallecimientos y contagios.

Por otra parte, mientras que el presidente pretende desatenderse de la pandemia para dedicarse a sus giras y a la inauguración de sus megaproyectos, al menos 7 gobernadores han manifestado su rechazo a la estrategia de la nueva normalidad, porque sus cifras de decesos y contagios no coinciden con las presentadas por las autoridades federales.

En este contexto, cabe un llamado al presidente de la República a hacer a un lado el protagonismo político, suspender las giras y atender en serio la grave crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia.

El principal problema del país es que el presidente, de principio a fin, no ha dimensionado la magnitud de la emergencia por la que atraviesa actualmente el país, que tendrá graves repercusiones para la población, sobre todo para los de menos recursos a los que dice defender.

Lamentablemente, con sus hechos, el presidente ratifica su reprobable frase de que el COVID-19 y la crisis le vinieron como “anillo al dedo”, a la 4T.

Coordinadora del GPPRD en el Congreso de la Unión

@juarezvero

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