Babel mexicano

CAVILANDO ANDO/Alfonso García Sevilla

Recientemente me hicieron llegar una encuesta que señalaba la credibilidad de tres actores durante la actual crisis sanitaria que enfrentamos a causa del Covid-19.

Los resultados los compartí con mis estudiantes de la materia de “Comunicación Política” mismos que la percibieron con escepticismo, por ello les deje la tarea de que ellos elaboraran un sondeo entre sus conocidos, familiares y redes sociales con dos preguntas: ¿A quién le cree más en cuanto a las cifras y la información referente al Coronavirus?

Un 65 por ciento a López Gatell, un 32 por ciento a Enrique Alfaro y un 2 por ciento a AMLO. Cabe señalar que los datos fueron muy cercanos a los de la encuesta que les mostré, realizada por la empresa “Latinius Analitics”.

¿La conclusión a la que llegaron mis estudiantes? A que siempre tendrá más credibilidad un especialista que un político.

En Jalisco lo estamos constatando. El pleito por los reflectores entre el gobernador Alfaro y el presidente López Obrador tienen confundida a la gente.

No es posible que en una crisis de dimensiones mayores se den al protagonismo estéril por encima de la protección superior al derecho humano a la salud de los que aquí vivimos.

Al gobernador de Jalisco le corrigieron la plana en materia de comunicación, al anunciar confusamente la fase cero y dando a entender que regresábamos a la “nueva normalidad”, lo que ocasionó que se rompiera el encierro y aumentara la movilidad, misma que dicho sea de paso, tiene un mes y días rota en el estado.

Andrés Manuel sigue en campaña, contradiciendo hasta los datos de Gatell, en pleno pico de contagios retoma las giras, no predica con el ejemplo, total, si el presidente anda viajando es señal de que no es tan grave, solo nos quieren asustar, a más de dos meses de encierro y yo no veo muertos, se escucha en las calles.

Cierto, en un país de 130 millones de habitantes diez mil muertos no es una cantidad que impresione, sin embargo, el índice de proporción de muertes por contagio es alta y podría generar un colapso mayúsculo en el de por sí frágil sistema de salud mexicano, con las peligrosas implicaciones sociales que conllevaría, cosa que a nuestros políticos, desde sus torres, parece importarles poco.

Politólogo, Profesor universitario y miembro del Claustro académico del Itei

@aagsevilla

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