¿“Subcoordinados” o subordinados?

HACIENDO ADOBES/Miguel Zárate

Ni duda cabe que las difíciles condiciones enfrentadas con la pandemia, sacan a relucir agudas deficiencias en muchos otros sentidos.

Las estructuras legales e incluso orgánicas y administrativas para la coordinación metropolitana existen.

Lo que ha faltado es la voluntad política para hacerla efectiva. Parece que la experiencia de años, el trabajo de investigadores, el impulso ciudadano de hace una década, la participación a través de consultas interminables, el esfuerzo de los juristas y, finalmente, las tareas legislativas y hasta ejercicio de fondos públicos para alcanzar la ejecución de criterios coordinados, al menos por lo que se ve, hasta ahora, en la presente administración estatal están olvidados.

La falta de coordinación, en general se dirá, no sólo es culpa del gobierno local y es cierto, tampoco se ve disposición a que esto suceda en la escala del gobierno federal, como es el caso de la seguridad pública.

Sin embargo, acciones que tenían pronósticos más positivos como el de la Agencia Metropolitana de Seguridad, y que costó mucho para llegar al consenso y no pocos millones en inversión para implementar su fase “operativa”, inclusive fue vista como una medida casi salvadora ante el acoso del hampa que muchas veces se sale con la suya precisamente porque se deslindan las policías municipales limítrofes de responsabilidades ante la comisión del delito, simplemente no funciona.

Pero no es lo único. En temas como el que ocupa hoy con prioridad nuestra mente, el Instituto Metropolitano de Planeación y Gestión de Desarrollo -IMEPLAN-, durante esta crisis prácticamente ha sido el clásico cero a la izquierda.

Y se supone que fue precisamente creado para coordinar programas y tareas de los nueve municipios que conforman la ciudad de Guadalajara. Lamentablemente quien debería pautar las acciones a implementar en la ciudad hoy brilla por su ausencia.

Lo que pasa es que, en los distintos niveles, el Ejecutivo procura no el liderazgo propiamente dicho sino la hegemonía absoluta. Nadie niega su competencia, pero sí la falacia de que existe una verdadera coordinación.

Para efectos de la estrategia en torno al coronavirus, las decisiones han sido prácticamente unilaterales del gobernador Enrique Alfaro, con un consejo alterno que prácticamente figura como consultoría, y el soporte de los alcaldes de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco.

Pero nada más. Los demás municipios no cuentan y ni siquiera hacen acto de presencia. Lo peor, claro, es que se dispone de un organismo que debería fungir como plataforma para toda la metrópoli, el mencionado IMEPLAN, que ya mostró utilidad al menos en dos cuestiones fundamentales: el Programa de Desarrollo Metropolitano y el Plan de Ordenamiento Territorial.

Sabemos que el momento es difícil y que las presiones son muchas para la toma de decisiones, pero no podemos olvidar el Jalisco que tiene problemas habituales y coyunturales, que la epidemia actual no es la única -está además el dengue, por ejemplo-, que existen muchas tareas pendientes ante una violencia imparable, igual que muchos otros aspectos del estado y de la metrópoli.

Malo dejar al IMEPLAN, siguiendo el léxico de moda, como simple florero. Peor todavía manifestarse no con la intención sana de la auténtica coordinación, incluyendo naturalmente el parecer del mismo ciudadano, sino haciendo prevalecer el concepto de que, más que una coordinación, lo que se pretende es en todo la subordinación. Así de sencillo.

Regidor del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara

@MiguelZarateH

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